Expertos advierten que montos atípicos y errores en información son los factores que activan controles de la Dian.
El miedo a la Dian sigue pesando en muchas empresas, especialmente cuando se trata de pedir devoluciones de impuestos. Sin embargo, expertos advierten que el problema no es el trámite, sino los errores en la información reportada, que pueden convertirse en señales de alerta para la autoridad tributaria.
Lo primero a decir es que son las inconsistencias en la información tributaria, y no el simple hecho de solicitar devoluciones, las que pueden llevar a la Dian a poner bajo revisión a empresas en Colombia, según lo explicó Juan Carlos Arbeláez Mesa, socio director de Impuestos y Servicios Legales de Crowe Co S.A.S., quien advierte que errores en datos, diferencias en reportes y señales de riesgo son los verdaderos detonantes de control.
Este experto señala que en el país persiste la creencia de que pedir devoluciones de saldos a favor, en especial de IVA, activa automáticamente procesos de fiscalización. Sin embargo, aclara que esta percepción “no tiene sustento jurídico” y puede llevar a decisiones financieras equivocadas por parte de las empresas, que terminan renunciando a recursos que legalmente pueden recuperar.
En ese sentido, recuerda que la devolución de saldos a favor es un derecho reconocido en el Estatuto Tributario, lo que implica que ejercerlo no genera investigaciones ni procesos sancionatorios. La discusión, por tanto, no está en el trámite, sino en la calidad de la información que respalda las operaciones reportadas ante la autoridad tributaria.
Qué inconsistencias sí pueden activar controles de la Dian
El análisis identifica varios factores que pueden elevar el nivel de revisión por parte de la Dian. Entre ellos se encuentran las solicitudes con montos atípicos frente al historial del contribuyente, así como inconsistencias entre el IVA solicitado y la información exógena reportada por proveedores, lo que genera alertas en los sistemas de control de la entidad.
También se consideran señales de riesgo los casos en los que los proveedores presentan inconsistencias en el Registro Único Tributario, como ser considerados ficticios, estar cancelados o tener antecedentes de incumplimiento. A esto se suman diferencias materiales entre el IVA descontable declarado y los soportes de facturación electrónica, lo que puede generar cuestionamientos sobre la validez de los datos.
En este contexto, Arbeláez enfatiza que “no es la solicitud lo que genera el problema, es la existencia de señales objetivas de inconsistencia”. Esto implica que la Dian activa sus mecanismos de control con base en cruces de información y matrices de riesgo que operan independientemente de que se haya solicitado o no una devolución de impuestos.
Verificación de la Dian no es una investigación tributaria
Cuando una empresa presenta una solicitud de devolución, la Dian realiza una verificación previa del saldo. Este procedimiento hace parte del trámite ordinario y tiene como objetivo confirmar que el monto solicitado existe, está correctamente liquidado y cuenta con los soportes necesarios para su validación.
En charla con Portafolio, este experto aclaró que esta revisión “no es una investigación tributaria ni la apertura de un proceso sancionatorio”, sino un control técnico que busca garantizar la consistencia de la información. La diferencia es clave, ya que permite entender que la autoridad tributaria cumple funciones de verificación sin que ello implique necesariamente una actuación de carácter punitivo.
Esta distinción cobra relevancia en un entorno en el que muchas empresas optan por no solicitar devoluciones por temor a ser investigadas. Sin embargo, el análisis muestra que el verdadero riesgo está en la información inconsistente y no en el ejercicio del derecho tributario en sí mismo.
No pedir devoluciones también impacta la caja de las empresas
También hay que decir que más allá de la percepción de riesgo, abstenerse de solicitar devoluciones tiene efectos financieros concretos, ya que mantener saldos a favor sin reclamar implica un costo directo, ya que esos recursos dejan de generar rentabilidad y afectan el capital de trabajo de las empresas, lo que puede incidir en su operación diaria.
A esto se suma el riesgo de prescripción, lo que significa que no reclamar a tiempo puede llevar a la pérdida definitiva del derecho. En empresas donde los saldos acumulados son significativos, este factor puede representar un impacto relevante sobre el flujo de caja y la sostenibilidad financiera en el corto plazo.
En este contexto, el experto concluye que solicitar la devolución es una decisión responsable de gestión financiera. La recomendación es preparar adecuadamente la solicitud, verificando la validez de las facturas electrónicas, la situación de los proveedores y la consistencia entre la contabilidad y las declaraciones presentadas.
