El envejecimiento poblacional presiona al crecimiento y redefine la demanda de espacios en las grandes ciudades.
El estancamiento de la población global comienza a redefinir variables clave de la economía, desde el empleo hasta el consumo y la rentabilidad de los activos, según un informe reciente de Oxford Economics, que advierte que el envejecimiento y la desaceleración demográfica ya están transformando la dinámica de las ciudades y los mercados inmobiliarios, con implicaciones directas sobre el crecimiento económico y la forma en que se toman decisiones de inversión.
Para estos analistas, el menor crecimiento poblacional representa un viento en contra para el desempeño del sector inmobiliario, aunque aclara que “es solo uno de los muchos factores que influyen en su comportamiento” y en esa línea, precisan que los retornos del mercado inmobiliario están débilmente vinculados directamente al cambio poblacional”, lo que implica que el impacto no es lineal ni uniforme entre sectores o regiones.
Más que el tamaño de la población, el documento pone el foco en cambios estructurales como el envejecimiento, las dinámicas migratorias y la reducción en el tamaño de los hogares, resaltando que estos elementos, en conjunto, están modificando la demanda por espacios y la configuración de los mercados urbanos, lo que introduce una nueva lógica en la manera en que se evalúan oportunidades económicas y se proyecta el crecimiento de las ciudades.
Cambios que preocupan
Uno de los factores que más preocupa es la caída de la población en edad de trabajar, punto en el que Oxford Economics proyecta que esta disminuirá en cerca de un tercio de las principales ciudades del mundo en los próximos 20 años, generando un desbalance creciente entre quienes salen del mercado laboral y quienes ingresan a él, con efectos sobre la productividad y la expansión económica.
No hay que olvidar que este fenómeno está estrechamente ligado a la caída de la inmigración en economías avanzadas y a tasas de natalidad que se mantienen por debajo de los niveles de reemplazo. En países como Estados Unidos y el Reino Unido, la reducción en los flujos migratorios ha llevado a revisar a la baja las proyecciones de crecimiento poblacional, aumentando incluso el riesgo de una contracción demográfica en el largo plazo.
En el plano económico, el impacto de estos cambios no se limita al mercado laboral, dado que la transformación demográfica también afecta los patrones de consumo, en la medida en que sociedades más envejecidas tienden a modificar la composición del gasto. Según el informe, el consumo se orienta cada vez más hacia servicios como salud, ocio y bienestar, lo que redefine la demanda en sectores específicos.
En paralelo, la evolución del número de hogares introduce un matiz clave en la lectura del mercado en la que si bien la población crece a un menor ritmo, el número de hogares puede seguir aumentando, impulsado por la proliferación de hogares unipersonales. En ciudades como Tokio, París o Berlín, estos representan casi la mitad de las viviendas, lo que sostiene la demanda inmobiliaria incluso en contextos de estancamiento poblacional.
Esta dinámica explica por qué el impacto del cambio demográfico no es homogéneo y pone sobre la mesa que algunos segmentos del mercado inmobiliario son más sensibles que otros. En particular, el sector de oficinas aparece como el más expuesto, debido a su estrecha relación con la evolución de la fuerza laboral y a factores adicionales como el trabajo híbrido y el avance de la inteligencia artificial.
En contraste, el segmento residencial muestra mayor resiliencia, al estar vinculado principalmente a la formación de hogares y no directamente al crecimiento poblacional. Asimismo, sectores como logística y comercio presentan una menor sensibilidad a la demografía, dado que dependen en mayor medida del consumo y de la evolución de las cadenas de suministro.
Efectos financieros
Otro elemento relevante es el comportamiento de las tasas de interés; punto en el que el informe destaca que el envejecimiento poblacional tiende a reducir las tasas neutrales, debido a un mayor ahorro y a menores niveles de inversión. Este fenómeno puede actuar como un amortiguador, al abaratar el financiamiento y sostener la valoración de los activos inmobiliarios, pese a un entorno de menor crecimiento económico.
Sin embargo, el balance final depende de la interacción entre estos factores; puesto que si bien la menor expansión económica limita el crecimiento de los ingresos, la reducción en las tasas puede compensar parcialmente este efecto. En algunos casos, este equilibrio puede traducirse en un impacto neutro sobre la valorización de los activos, aunque con diferencias significativas entre mercados y tipos de propiedad.
En ese contexto, Oxford Economics advierte que el cambio demográfico aumentará la dispersión entre activos ganadores y rezagados; mientras que la calidad, la ubicación y la exposición sectorial serán determinantes en un entorno donde el crecimiento poblacional deja de ser un motor uniforme. Esto implica que el mercado se vuelve más selectivo y que las decisiones de inversión requerirán un mayor nivel de precisión.
Incluso en escenarios de caída poblacional, el informe muestra que es posible mantener retornos positivos. Ciudades como Seúl han logrado desempeños sólidos a pesar de la reducción de su población, apoyadas en factores como la concentración económica, la oferta limitada de suelo y condiciones financieras favorables. Este tipo de casos refuerza la idea de que el cambio demográfico redefine, pero no determina por completo, el desempeño económico.
Fuente:https://www.portafolio.co/economia/crecimiento/la-poblacion-se-estanca-y-cambia-las-reglas-del-juego-empleo-consumo-y-rentabilidad-entran-en-nueva-fase-global-490949
