Quien cumple la edad sin completar las semanas puede retirar sus aportes mediante la indemnización sustitutiva del artículo 37 de la ley 100 de 1993, o seguir cotizando hasta pensionarse. Por regla general conviene más la pensión, aunque sea de un salario mínimo, porque es vitalicia, se reajusta cada año, pasa a los beneficiarios y garantiza la salud, mientras que el dinero devuelto se agota. Pero hay casos en que retirar los aportes es la mejor decisión. ¿Cómo saber cuál es el suyo?
Lo que realmente se recibe al retirar los aportes.
La indemnización sustitutiva devuelve los aportes actualizados, en proporción a las semanas y al salario cotizado. La cifra suele parecer grande en el papel, pero conviene ponerla en perspectiva.
Como referencia, quien cotizó 1.000 semanas sobre el salario mínimo recibe el equivalente a unos 36 salarios mínimos. El cálculo exacto lo explicamos en el artículo sobre cómo se liquida la indemnización sustitutiva.
Esa suma equivale a tres años de un salario mínimo. Una pensión de un salario mínimo, en cambio, se paga durante toda la vida del pensionado, con 13 mesadas al año, y después pasa a su cónyuge o a sus hijos con derecho.
Por qué la pensión suele ser la mejor opción.
La comparación no es solo de dinero. La pensión ofrece cosas que un capital no garantiza:
Es vitalicia. Se paga hasta la muerte del pensionado, sin importar cuántos años viva, mientras que el capital se acaba.
Se reajusta cada año con el IPC, o con el aumento del salario mínimo si es de un salario mínimo, según el artículo 14 de la ley 100. El capital, en cambio, pierde valor con la inflación.
Pasa a los beneficiarios. Al morir el pensionado, la pensión de sobrevivientes protege al cónyuge y a los hijos con derecho.
Garantiza la salud. El pensionado cotiza a salud con descuento de su mesada y conserva el régimen contributivo. Quien retira los aportes y no tiene otros ingresos debe cotizar como independiente, ser beneficiario de un familiar o pasar al régimen subsidiado, si califica.
Hagamos un cálculo sencillo. Si una persona invierte $150.000.000 en un producto que le rente el 10% anual, recibe $15.000.000 al año, es decir, $1.250.000 al mes, que hoy es menos que el salario mínimo. Si toca el capital, se agota; y si no lo toca, esa renta pierde valor cada año con la inflación, mientras que la pensión se reajusta.
Cuando retirar los aportes sí tiene sentido.
Hay escenarios en los que la indemnización sustitutiva puede ser la mejor decisión:
Le faltan muchos años de cotización. Si le faltan 500 semanas, que son casi diez años, y no tiene cómo cotizar, retirar los aportes puede ser la única opción realista.
Ya tiene otra pensión. Quien ya es pensionado y solo aspiraba a una segunda pensión puede disfrutar del capital sin arriesgar su sustento.
Tiene una enfermedad grave. Si la expectativa de vida es corta, el dinero disponible hoy puede ser más útil que una mesada futura.
Sabe invertir y tiene capital. Para quien ya tiene inversiones y la habilidad para hacerlas rendir, sumar la devolución a su patrimonio puede dar una renta mayor que la pensión mínima.
Fuera de esos casos, la recomendación general es intentar la pensión, en especial cuando faltan pocas semanas. Las opciones para completarlas están en el artículo ¿qué hago si no cumplo los requisitos para pensionarme?.
Los riesgos de recibir una suma grande.
La experiencia muestra que muchas personas que retiran sus aportes pierden el dinero en poco tiempo, y no por falta de inteligencia, sino por circunstancias que conviene anticipar:
La falta de experiencia en inversiones. Quien nunca ha manejado una suma grande está más expuesto a malos negocios, a préstamos que no se recuperan o a gastos que parecen necesarios.
La presión familiar. Cuando la familia sabe que hay dinero disponible, aparecen necesidades urgentes que es difícil negar, y el capital termina resolviendo los problemas de otros.
La pérdida de control con la edad. Con los años, el manejo de los bienes suele quedar en manos de terceros. Es más difícil despojar a una persona mayor de su pensión que de una propiedad o de una cuenta bancaria.
Tres preguntas antes de decidir.
Si está en esta situación, no decida de inmediato. Antes de solicitar la devolución, responda con sinceridad estas preguntas:
¿Qué voy a hacer exactamente con este dinero el día que lo reciba? Si la respuesta no es concreta, conviene no retirarlo.
¿Cómo me voy a sostener dentro de un año, de cinco y de diez si gasto este dinero?
¿Estoy tomando esta decisión para resolver mis necesidades o las de mi familia?
Las respuestas suelen aclarar la decisión más que cualquier cálculo.
La reforma pensional cambia las reglas para quienes no queden en transición.
La reforma pensional (ley 2381 de 2024) entrará a regir el 1 de abril de 2027, según la sentencia C-264 de 2026. Para quienes no queden en su régimen de transición, la devolución de aportes solo procederá con menos de 300 semanas; con 300 semanas o más se reconocerá una renta vitalicia en lugar de la indemnización.
Quienes queden en el régimen de transición, es decir, las mujeres con 750 semanas o más y los hombres con 900 o más cotizadas al 1 de abril de 2027, fecha de entrada en vigencia de la reforma, conservarán las reglas de la ley 100. Lo explicamos en el artículo sobre la devolución de aportes en la reforma pensional.
Fuente:https://www.gerencie.com/guia-pensiones/vale-la-pena-retirar-los-aportes-a-pension
