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Arriendo y otros gastos básicos mantienen riesgo frente a inflación

Expertos advierten que este indicador regresaría a su rango meta hasta el próximo año, ya que hay factores que aún no se han moderado.

La próxima semana se conocerá un nuevo dato del costo de vida en Colombia y pese a que la tendencia de este indicador ha dado un respiro en los últimos 12 meses, hay expertos que advierten que todavía no hay que quitar la vista del tema, puesto que algunos componentes, que hacen parte del gasto básico, siguen siendo una amenaza.

Si bien las variaciones del Índice de Precios al Consumidor; es uno de los temas que tal vez ha perdido relevancia recientemente, teniendo en cuenta que ya no está tan alto como en marzo del 2023 y que conforme pasa el tiempo, cada vez es menor la presión que ejerce sobre el día a día de millones de colombianos, no hay que pasar por alto que todavía está lejos de la meta.

En este sentido, hay que decir que el dato actual habla de una variación anual de 7,36% en el reporte de marzo, donde el dato mensual quedó en 2,73%, lo cual se traduce en un alivio al bolsillo de la gente y una recuperación paulatina del poder adquisitivo. No obstante, todavía hay elementos de consumo básico que mantienen la presión en el costo de vida.

Para Laura Katherine Peña, economista de BBVA Research, lo primero que hay que tener en cuenta en todo esto, es que las reducciones que han permitido que el IPC caiga, vienen principalmente de bienes de consumo y canasta familiar, que también ha venido bajando poco a poco.

“Los números de inflación continúan descendiendo. Las alzas que fueron protagonistas en años anteriores al fin se moderan y el salario rinde un poco más. Las principales moderaciones han venido vía alimentos y bienes, mientras que los servicios siguen silenciosamente presionados por subclases como los arriendos”, indicó.

Ahora bien, en este análisis del BBVA, Peña advierte que hay dos corrientes que claramente muestran de dónde vienen las mayores presiones hacia el costo de vida, una de ellas es el precio de los combustibles y la otra está relacionada con la vivienda, especialmente las que están en arriendo.

“Los típicos letreros de ‘se arrienda’ se ponen y quitan rápidamente en el país, al tiempo que se observan alzas importantes en los arriendos este año, lo que no es un costo menor, ya que pesan cerca de un 25% de la canasta de los hogares”, dijo esta analista.

En este punto agrega que existen tres factores determinantes en la presión frente a la inflación, arrancando porque, habitualmente y por regulación, los arriendos suelen subir a un ritmo similar al de la inflación.

“Esto sugiere que en 2024 podrían incrementar hasta un 9,3% anual (la inflación al final de 2023), lo que ya resulta alto. A esto se adiciona un segundo factor: las alzas de los arriendos desde la pos pandemia han sido relativamente bajas”, explicó la analista.

En este sentido, agregó que desde 2019 y hasta 2023 los arriendos habían incrementado en un 15,2%, a pesar de que la normativa permitía un alza de 26,0%. Y aunque los arriendos no suelen subir el máximo permitido, logran materializar buena parte de este. Por lo tanto, los arriendos tienen, desde años anteriores, una deuda de alzas acumuladas que empezaron a cobrar.

“Por si fuera poco, hay un tercer factor: el mercado de vivienda nueva enfrenta dificultades. Mientras se forman más de 400.000 hogares cada año en Colombia, la construcción formal de vivienda nueva en su mejor momento (mediados de 2022) llegó a 268.000 unidades y se redujo el año pasado, cuando se edificaron 131.000 unidades”, sostuvo Peña.

Por último se enfoca en la escasez de oferta de viviendas nuevas, ya que este factor hace que la demanda presione los arriendos al alza y “estos factores impulsaron unas variaciones históricamente altas en los arriendos de los primeros meses del 2024. A pesar de esto, se espera que, en el segundo semestre, la moderación de la demanda, la menor inflación y la recuperación del mercado inmobiliario favorezcan una moderación de las alzas”.

Golpe desde la salud

Esto va de la mano con los análisis del centro de estudios económicos Anif sobre el tema, en los que se muestra que la división de alojamiento, agua, electricidad y gas es la que más contribuye al crecimiento en los precios, lo que puede causar un cambio en la tendencia y generar un mayor efecto regresivo que en los últimos meses se venía corrigiendo.

Las alertas de este centro de investigaciones se centran en que la división de alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles presentó una variación de 0,83% y una contribución de 26 puntos básicos (pb) a la inflación total, convirtiéndose en la mayor preocupación en términos de incremento de precios. 

Salud

“Hay tres divisiones que requieren un monitoreo. La división de alojamiento y servicios, la de alimentos y bebidas no alcohólicas y de servicios públicos. Por su ponderación, tienen un efecto mucho más fuerte en los hogares de ingresos bajos y vulnerables”, agregaron en el reporte.

Otro dato que llama la atención tiene que ver con los efectos de la crisis en salud que se ha hecho sentir en los últimos meses, al indicar que “en un contexto de desabastecimiento de medicamentos, la salud ha empezado a resentir los efectos por lo que presentó una variación de 1,13% y una contribución de 2pb a la inflación total”.

Estos analistas esperan que el año cierre con una inflación arriba del 5%.

 Fuente::https://www.portafolio.co/economia/finanzas/sigue-presion-de-arriendos-en-la-inflacion-604100

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